Editorial: El mayor lastre del Ser, el poderoso Ego

Estamos tan adormecidos, que hablar de “dichos políticamente correctos” significa casi una muestra de educación, aun cuando no se ajuste en lo más mínimo a la conducta, al actuar o pensar de quien emite estos dichos

ALEXIS MAYOR OLIVOS. DIRECTOR DE MEDIOS.

La sabiduría en el Ser Humano, es un elemento gratuito, por esta razón, son muchos, los que lo aprecian en su magnitud real, pero pocos(as), quienes lo cultivan, siendo la alegría y gozo de los que nos prefieren enajenados o superficiales (tontos útiles o utilizables) cosa que en política es altamente cotizado como vemos habitualmente en redes sociales a perfiles falsos encargados de desvirtuar noticias o informaciones, la sabiduría requiere de una serie y variada gama de actitudes y otros Dones como complemento para irradiar, en ese Ser su resplandor y que no está exento de trabajo personal, de la autodisciplina, del despojo de ambiciones, de la humildad y del respeto, pero que, en ningún caso son de contexto individualista.   La sabiduría tiene su centro, en el compartir y enseñar, a diferencia de un coleccionista, que puede disfrutar de los objetos que posee sin compartirlos, la sabiduría, sólo es apreciada y valorada, por los otros, aquí radica la gran dificultad para lograr  sabiduría.

Esta introducción es para dar la medida justa, al daño que ha sufrido nuestra sociedad, por la exaltación de dos de los elementos que potencian nuestros sistemas;  el primero es el económico, con el poderoso “dinero” el segundo es la herramienta que usa éste, para su empoderamiento y que es “el ego humano” de ahí, me viene a la mente un pensamiento  ¿Queréis conocer a un hombre o mujer? Investidle de un gran poder “, así se puede observar el grado de influencia del poder sobre los valores y la moral humana, que hoy se reflejan en las encarnizadas luchas por el poder político, donde la moral y la ética son postergadas por las ambiciones.   Salvo excepciones, algunos se refugian en doctrinas para reafirmar sus principios, mientras otros(as) usan estas doctrinas, para blanquear una imagen que ocultan rigurosamente hasta lograr el tan sobrevalorado y endiosado poder.

Estamos tan adormecidos, que hablar de “dichos políticamente correctos” significa casi una muestra de educación, aun cuando no se ajuste en lo más mínimo a la conducta, al actuar o pensar de quien emite estos dichos, incluso, se adecua el lenguaje, para minorizar la magnitud de las faltas a la probidad o la comisión de ilícitos.

Ejemplos tenemos muchos:  justificar dineros con aportes por medio de documentos “ideológicamente falsos”, un error involuntario, hasta la excusa de “todos lo hacen” o “siempre se ha hecho” y otros tantos que causan indignación y frustración.  Pero, hablamos de personas investidas de poder y eso hace la diferencia en el trato y efecto de su actuar, además de cómo les afecta la aplicación, de la normativa que nos rige a todos (la JUSTICIA), pero que deja claramente establecida la diferencia, entre los que tienen poder y los ciudadanos comunes y corrientes como Usted y un servidor.

Esta suerte de inmunidad que otorga el poder a nuestras autoridades desarrolla una coraza que causa un profundo desconcierto e indignación ciudadana, porque para efectos de representación somos los ciudadanos, quienes les conferimos ese poder, pero no para convertirlos en ciudadanos que estén por sobre las leyes que nos rigen, ni para su enriquecimiento personal, es para realizar un trabajo social comunitario, que para las campañas electorales convierte a muchos en verdaderos profetas del purismo de la probidad cercanos, sensibles y solidarios con nuestros dramas sociales, hasta cuando los concursantes comienzan a posesionarse y se convierten en verdaderos rockstar cuyo EGO crece como la espuma y su magnificencia toma la dimensión de lacayos con redes de protección, que como parásitos se les arriman, en busca de su acomodo.

Esto ocurre en nuestra sociedad, de manera descarada y los que un día se presentan como ciudadanos sensibles, solidarios, respetuosos de la igualdad y equidad, sufren la transformación o mutación, mostrando la esencia de lo que realmente son.   El poder habita en quienes tenemos la suma de las fuerzas, cada uno como ciudadano poseedor de derechos y deberes, cumpliendo un rol dentro de nuestra comunidad, cuando decidimos  lo que queremos para todos.  ¡Basta de generar los espacios, para que sólo los que ostentan del poder, transferido con nuestro voto ciudadano, abusen de este poder! asumiendo un sometimiento que es opción de cada persona, pero que su costo se refleja en la frustración, en la incredulidad, en la ignorancia, enajenación de lo político y social que potencia “LA EGOMANIA” descontrolada o individualismo indolente.

(Imagen referencial Psicología Lanzarote)

Las opiniones vertidas en esta columna, son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no necesariamente representan la línea editorial de Casablanca Hoy.

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